viernes, 10 de mayo de 2013

Vacunas: Un pinchazo salvador

Foto: saludymedicina.com.mx


Lo que la inmunización puede evitarle a tu tesoro


saludymedicina.com.mx
Se les llama vacunas, pero no es que le vayas a inyectar a tu tesoro algo de vaca. Aunque sí, hay que admitir que por ahí comenzó hace más de dos siglos.

De las vacas a los seres humanos...


Las vacunas fueron descubiertas en 1771 por el científico inglés Edward Jenner, a partir de unos experimentos que realizaba con gérmenes de la viruela que atacaba a la vaca, pero que a los trabajadores de las granjas hacía inmunes hacia esta enfermedad.

De ahí proviene su nombre, del término en latín para vaca, que es “vacca”, y este invento fue el inicio de toda una saga que ha permitido prevenir muchas enfermedades mortales o incapacitantes y evitar terribles epidemias.

A partir de ese momento, se han inventado una serie de vacunas, tanto para prevenir algunas enfermedades contagiosas como para controlar alergias a sustancias tóxicas o elementos ambientales.

Las inmunizaciones o vacunas son esenciales. Protegen contra enfermedades como el sarampión, paperas, rubéola, hepatitis B, polio, difteria, tétano y pertusis, mejor conocida como la tos ferina. Las vacunas son importantes, tanto para los adultos como para los niños. 

Y es que el sistema inmunológico ayuda a que el cuerpo luche contra los gérmenes mediante la producción de sustancias para combatirlos. Una vez que lo hace, el sistema inmunológico utiliza su “memoria” para reconocer el agente patógeno en cuestión y puede luchar contra él cuando lo vuelva a ver. Las vacunas contienen gérmenes muertos o debilitados (incapaces de generar la enfermedad a la que están asociados, lo que se le dice “no virulentos”). Cuando se le administra a una persona sana, la vacuna desencadena una respuesta del sistema inmunológico para que responda, creando inmunidad. De ahí entonces el término “inmunización”.

Antes de las vacunas, los seres humanos solamente podían ser inmunes cuando verdaderamente contraían la enfermedad y sobrevivían a ella. Las inmunizaciones son una manera más fácil y menos riesgosa de hacerse inmune.

Vitales para los niños...

Del mismo modo, las vacunas tienen como función proteger a sus hijos de las enfermedades infecciosas que pueden afectar su salud y causarle incluso la muerte, porque las vacunas ayudan a preparar el organismo de tu pequeño para combatir enfermedades mortales.

Esto se da en varios pasos que aquí te enumeramos:

1. Se administra la vacuna por medio de una inyección o en forma líquida por vía oral. La mayor parte de las vacunas contienen un germen causante de la enfermedad, muerto o debilitado. A veces puede tener elementos de éste (como alguna proteína en específico).

2. El organismo produce anticuerpos para luchar contra los gérmenes muertos o debilitados de la vacuna.

3. Estos anticuerpos “practican” con los gérmenes débiles de modo que cuando los gérmenes verdaderos y fuertes causantes de la enfermedad ataquen al niño, los anticuerpos sabrán cómo destruirlos y el niño no enfermará.

4. Los anticuerpos protectores permanecen en guardia en el cuerpo del niño para protegerlo de los verdaderos gérmenes de la enfermedad.

Como padre debes saber que...

Los niños recién nacidos son de por sí inmunes a muchas enfermedades, porque tienen anticuerpos que han recibido de sus madres, sin embargo, esta inmunidad sólo dura alrededor de un año. Por lo mismo debes asegurarte de que tu niño tenga al día todas las inmunizaciones recomendadas. Esto es a la misma vez una manera de preservar la salud en tu comunidad. De este modo las personas enfermas tienen menores posibilidades de estar expuestas a los gérmenes de la enfermedad transmitidos por los niños no vacunados.

Si tu hijo no está vacunado y se ve expuesto al germen causante de la enfermedad, puede que su organismo no sea lo suficientemente fuerte para luchar contra ésta. Antes de que existieran las vacunas, muchos niños morían a causa de enfermedades que te mencionamos anteriormente. Los mismos gérmenes existen hoy en día, pero los niños están protegidos por las vacunas y por ello las enfermedades.

jueves, 9 de mayo de 2013

La merienda

Foto: lavillabebe.blogspost

 

Esa “pequeña comida” de a media mañana

 

 

AgendaparamamaDigital

Cómo olvidar ese momento a media mañana, todavía puedes apreciar ese olor a jugo, a galletitas, a frutas,  tiempo libre, el recreo, la nenita que te gustaba. Lo que no veías, y ahora aprecias es el amor de tu mamá poniendo cosas en tu lonchera con amor, pensando en que te alimentarás bien. 

Ahora lo sabes porque se trata del mismo sentimiento con el que escoges los alimentos para su meriendita, y ahora conoces el mismo amor con el que vas llenando su poncherita.

La merienda, como sabe , es esa pequeña comida de media mañana, en la que sus cuerpecitos restituyen esas energías y nutrientes invertidos en sus desempeños intelectuales en el salón.

Por lo mismo, a la hora de elegir la merienda, tienes que pensar en las necesidades nutricionales de tu pequeño.

Como la “pequeña comida” de la que se trata esta debe ser balanceada en su oferta de nutrientes (en términos de hidratos de carbono, proteínas, grasa –estas las menos-, etc).

Y es recomendable que pienses en la calidad de lo que tu pequeño va a comer en la escuela, porque además de facilitarle su desempeño como estudiante estás ejerciendo salud preventiva sobre éste.

Y esto es especialmente cierto si se trata de un niño con sobrepeso, ya que esta condición física y su hermana, la obesidad, es ya toda una epidemia mundial, debido a los cambios en estilos de vida y alimentación. Por lo mismo esa meriendita satisfará las necesidades de padres e hijos a la misma vez.

Y es todo tan sencillo: Sí a las frutas, los yogures, los cereales y los jugos, estos últimos cuidando sus cantidades de azúcar; no a los productos de repostería, chucherías y dulces.
Para poder lograrlo un buen “truco” es hacer en el fin de semana un “menú” para los próximos cinco días escolares, así por un lado el pequeño no se aburre por la variedad y tú te habrás encargado de la calidad, con los materiales que ya te sugerimos.

Y si ves que tiene mucho “afán”por algo dulce, puedes “premiarlo” con alguna galletita integral, así como de avena. Esto hará que coman más alegremente, alegría que tú también tendrás con su salud.

miércoles, 8 de mayo de 2013

La enseñanza de valores


La más importante de las herencias

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A veces, por su naturaleza intangible, por lo no tocable, porque no se parece al bien material, ni sale en anuncios, se habla de valores y se piensa en algo secundario.

Pero ante tanto pesar que nos traen todos los medios, tanto joven muerto, tanta mujer deshecha en hechos violentos, tantos niños mutilados de su alma, es lo más perceptible, tocable en su ausencia, como las enfermedades que se dan por la deficiencia de algún nutriente.

El terrible espectáculo de masas peleando entre sí y arrastrándose en la madrugada por los pasillos de los comercios para obtener antes que nadie algo que no necesita y a un precio que en realidad va a seguir así en los próximos días clama a gritos que no. Y esto se tiene que detener. Y ese alto se hace niño a niño, para el futuro.

El día en que tú y tu ser amado se convirtieron en padres, asumieron, como se hace con los cargos públicos, un rol de autoridad y a la misma vez una enorme responsabilidad de modelar el alma de tu pequeño a una que sólo corra hacia lo que vale.

Y así debes y puedes, transmitirles, con las palabras y los hechos ese ser que has aspirado ser y que quieres que sean.

Está demostrado que la mayoría de los jóvenes comparte los valores de sus padres en sus aspectos más importantes. Esto quiere decir que es enorme la autoría de un padre en el carácter del hijo, un ventaja y una responsabilidad. Y esto te puede ayudar a enseñarle a tomar el camino correcto a pesar de que el camino fácil sea muy tentador. Aquí te aconsejamos para que lleves a tu pequeño por el camino más iluminado.

• Si te comprometes a una tarea, termínala, vive a la altura de tu palabra, para que tu hijo entienda que en un ser humano de bien las promesas son sagradas.
• Si practicas deportes, sé caballero, enséñale cuánto vale la limpieza en éste, y no te rebajes por detalles, dejando entrar la violencia.
• Al manejar, no dejes que te seduzca la prisa, ni te alteres ni pelees por pasar primero, y mientras estés con tu pequeño (y siempre) trata de rechazar lo más posible el alcohol en la jornada en que guíes.
• Trata a tu pareja con respeto. Enseña con el ejemplo que ambos géneros merecen dignidad, que se trata de seres iguales, si no vas a estar criando maltratantes.
• Así mismo enseña el respeto por lo otro, las otras religiones, las otras razas, las otras alternativas de amar. Enséñalo practicando el respeto, el amor, porque todos somos criaturas amadas desde lo alto. Entonces, ¿quiénes somos para sentirnos superiores por nuestra opción?
• Sé honesto. Si te entregan cambio de más avísalo y arregla la situación. Le puedes decir que esos errores le pueden costar el trabajo a la cajera, y así entiende que existe un mundo que se extiende más allá de él.
• También le puedes enseñar cuando compras por la satisfacción de una verdadera necesidad, no por capricho ni por el que dirán. Esto quizás suene hasta tonto, pero es el principio de un ser humano que lleve una economía prudente.
• Si ante los golpes de la vida, ante los ojos de tus hijos exhibes dignidad, les enseñarás a ser fuerte como roca, y que el derrotismo o las acciones dignas de la desesperación no son opciones, porque no llevan a ningún lado.
• Cuando en situaciones más livianas cometas errores, ríete de ellos, ríete de ti, y propón en voz alta las medidas correctivas. Así le enseñas que todo tiene arreglo, y que fallar no implica que se es menos, ni que se acabó el mundo por ello. Que somos humanos, que la vida sigue, y que puede ser mejor.

Pero hay otra cosa que puedes enseñarle:

Para que no sea víctima del egoísmo, le puedes enseñar que en este mundo, y no hay que ir tan lejos para corroborarlo, existen sufrimientos, miserias humanas y grandes tragedias.

Como la historia que contó una misionera, sobre un niño haitiano y su crayolita. Un pequeño a quien le regalaron el sencillo instrumento para colorear que le es común a tantos niños, y para quien representaba lo más especial de la vida. Que fue el resquebrajamiento del mundo cuando éste se rompió, y que cuando por fin obtuvo otra la guardaba bajo su brazo como el mayor tesoro del mundo. Que existen tantas historias similares, de seres heridos de carencias, y que los que tenemos más estamos para suplir a quienes las padecen.

Algo bueno que podrías hacer es averiguar con diferentes organizaciones dedicadas a la caridad, a dar ayuda a los más necesitados, y preguntar si puedes ayudar. Decirles que quieres dar de ti, y que de paso quieres que tus hijos aprendan sobre las necesidades de los demás.

Mientras, llevas a tus hijos a la iglesia, para que vayan entendiendo el significado de la vida, a los ojos de la fe. En tu casa puedes contarles sobre los evangelios, que narran una hermosa historia.
A estos puedes preguntarles qué opinan sobre la vida del pequeño carpintero de Belén, cuyo nacimiento no hace mucho celebraban.

 Les podrías preguntar qué haría Él en este mundo sufrido de hoy. Les podrías preguntar si les gustaría hacer lo que Él hizo, lo que Él haría.
Y esto sería un fundamento para una mejor vida. La mejor de todas, la que quieres que tenga...

martes, 7 de mayo de 2013

El divorcio y los hijos

Foto: justfotteachers.com.mx


 

Esposos hasta quién sabe, padres para siempre



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Eran los mejores seres del mundo ¡y estaban juntos! Y se amaban tanto, porque nadie ama como Papá y Mamá. Y un buen día estalla la burbuja, y descubres de no muy buena manera su humanidad y el hecho de que su amor no sólo no es el más grande del mundo, sino que ya no existe amor.
Incluso, que ahora esos dos seres son adversarios y hasta llegaste a descubrir que tu vida era un campo de batalla y una excusa para sacar a pasear los odios.

Esta experiencia la han vivido muchos niños cuando la relación de sus padres se acaba y estos no poseen la conciencia suficiente para ayudar a que el niño lo enfrente con la salud que se pueda tener.

Un divorcio es una situación muy difícil para todo aquel que esté involucrado. Puede llegar a ser una pérdida tan terrible como la muerte de un ser querido (de hecho, aunque tu ahora ex pareja está viva, el ser en ella que te amaba ya no existe). Así que imagínate como debe ser para un pequeño a quien le cambia la vida para siempre, y que va a tener que acostumbrarse a no ver de corrido, todos los días, a uno de sus padres.

Con todo y eso no es bueno evitar un divorcio “por el bien de los niños”. Está comprobado que estos se pueden adaptar mejor a la separación de sus padres que al estado de tensión y violencia que puede generar un matrimonio en condiciones disfuncionales. Esto es especialmente cierto en casos en los que algún miembro de la pareja abusa de sustancias o tiene problemas mentales. Pero siempre un divorcio va a ser un golpe, por lo que te recomendamos estos consejos. Y aunque separados, los antiguos componentes de la pareja no van a dejar de ser padres.

Los niños sólo se sentirán seguros si existe un clima de confianza, respeto y de afecto con sus padres. Considerando estos derechos, los padres deberían ofrecer una educación basada en valores como el optimismo, la responsabilidad y la familia, brindando a sus hijos con una convivencia civilizada, integradora y social.


Foto: justfotteachers.com.mx


Para ello, aquí te traemos estos consejos:

• Jamás desacredites a tu ex pareja delante de tus hijos, ya que ellos se sienten “parte de su mamá” y “parte de su papá”, por lo que la crítica puede dañar su propia autoestima.
• No utilices a tus hijos como mensajeros entre tú y tu ex cónyuge. Cuanto menos se sientan ellos parte de la pelea entre sus padres, mejor entenderán la situación.
• Tranquiliza a tus pequeños haciéndoles entender que ellos no tuvieron ninguna responsabilidad en la separación. Muchos de ellos asumen como propias las causas de la ruptura.
• Anima a tus hijos a que vean con frecuencia a tu ex cónyuge. Haz todo lo posible por estimular las visitas.
• A cada etapa del divorcio, recuérdate a ti mismo que tus intereses no son los de tus hijos, por los que no debes incluirlos en ninguna negociación. En otras palabras, no son fichas.
• No los hagas “corresponsales”  desde la casa de tu ex pareja. Trata de no pedirles que te cuenten nada que no sea del interés de ellos. Déjalos ser niños.
• Si sientes que no puedes asumir el trance de la separación con calma y responsabilidad, pide asesoramiento terapéutico urgente. Tus problemas pueden trasladarse a tus pequeños, complicándoles aún más el poder enfrentar con éxito la situación.
• Si te consideras un padre responsable, debes cumplir con la manutención de tus criaturas, sin interrupciones. De no hacerlo, el perjudicado va a ser tu hijo (mucho más que tu ex-esposa), que además de tener que enfrentar una situación familiar compleja, deberá soportar faltas materiales, lo cual puede tener un efecto permanente por el resto de su vida.
• Si te consideras una madre responsable y no estás recibiendo la pensión por parte del padre, no traslades tu enojo a los niños. Esto alimenta en ellos el sentimiento de abandono y los pone en situaciones muy difíciles. Tampoco utilices la situación como venganza. Esto podría traerles un rudo sentimiento de culpa si ven que su padre pierde la libertad o sale perjudicado por trámites innecesarios, sólo destinados a la ruina de tu ex esposo.
• Dentro de lo posible, no efectúes demasiados cambios en la vida de los pequeños. Si además de soportar la separación deben cambiar de residencia y de escuela, tardarán mucho más en superar el trauma del divorcio.
• Recuérdales que siempre los vas a amar aunque no puedas estar todo el tiempo físicamente con ellos. Y recuérdale que tu ex pareja los ama también, que a veces el amor entre papá y mamá se puede acabar, pero no el de ellos hacia sus hijos. Nunca, ni jugando

lunes, 6 de mayo de 2013

Pruebas para la alergia

 

 

Foto:pediatriblog.com

Para saber a qué alérgeno tu hijo se enfrenta

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Para que tu pequeño pueda controlar con éxito esa alergia que le atormenta, el médico debe primero determinar la causa de los síntomas alérgicos. Para lo mismo, las pruebas de alergia proporcionan información específica concreta sobre los elementos a los que el pequeño sea alérgico y a cuáles no.

Una vez identificados los alérgenos específicos que ocasionan los síntomas, se puede desarrollar un plan de tratamiento destinado a controlarlos o eliminarlos. Entre los posibles factores que pueden causar la alergia de tu niño están los ácaros, las proteínas de los animales con pelo, el moho dentro del hogar, el polen, y heces de cucaracha, entre otros.

Las reacciones alérgicas más graves pueden ser causadas por la picadura de abejas, avispas, hormigas y otros insectos;
alimentos, látex de caucho natural, como el de los guantes o globos; y drogas, como la penicilina.

Las pruebas de alergias, conocidas como de punción o de escarificación, consisten en colocar extractos líquidos de alérgenos (es decir, sustancias, como el polen o determinados alimentos, que suelen provocar reacciones en las personas con alergia), en el antebrazo o la espalda del paciente y luego realizar pinchacitos (punción) o cortecitos (escarificación) en la piel.

El alergólogo esperará aproximadamente 15 minutos para comprobar si se forman unos puntitos rojizos y abultados (denominados pápulas), indicadores de alergia.

También se puede practicar una prueba similar, denominada intradérmica, bajo la superficie de la piel. Este tipo de prueba se suele utilizar para diagnosticar alergias ambientales.

Si el médico sospecha que el niño puede ser alérgico a más de una cosa, o no tiene claro qué es lo que lo que le desencadena los síntomas alérgicos, probablemente le hará una prueba cutánea con varios alérgenos al mismo tiempo.

Cuando se trata de alergias alimentarias, siguen un procedimiento diferente. Cuando a una persona una prueba cutánea le da positiva para determinado alimento, eso sólo significa que esa persona podría ser alérgica a ese alimento. En estos casos, lo más probable es que el alergólogo quiera seguir haciéndole pruebas. Estas podrían necesitar de análisis de sangre también.

Si el médico de tu pequeño le diagnostica una alergia, le recomendará un tratamiento para controlarla. Este dependerá del tipo que haya detectado. Si se trata de una alergia ambiental, es posible que le recete medicamentos por vía oral o inyectable. Si se trata de una alergia alimentaria, le indicará formas de evitar el o los alérgenos alimentarios.

jueves, 2 de mayo de 2013

La eterna guerra de los padres y los piojos



Alrededor de tres milímetros de molestia



De entre los seres pertenecientes a la clase Insecta (esa que cuenta con la mayor diversidad de especies en el reino animal) tenemos entes que hermosean nuestra vista, como las mariposas y las libélulas; entes que aportan a nuestra salud, como las abejas; y hasta los que nos dan ejemplos morales, como las hormigas.

Así mismo hay otros que pueden tener una relación parasitaria con nosotros, amenazando con ello seriamente nuestra salud, como en el caso de los mosquitos y las pulgas; y otras regalarnos molestias, como esos pequeñitos insoportables que llamamos Pediculus, que pueden mudarse sin ser invitados a nuestra cabeza, cuerpo y pubis.

Y el primero de estos es muy posible que ya lo conozcas, porque tu hijo se lo trajo de la escuela para presentártelo. Éste es el llamado Pediculus capitis, que conoces mejor como piojo.

Se trata de un insecto gris sin alas, que mide de dos a cuatro milímetros, que vive entre los cabellos y se alimenta de la sangre en el cuero cabelludo. Éste, como dijimos, no representa un grave peligro a la salud, pero no por eso le vas a conceder la permanencia en la cabeza de tu pequeño, porque picaaaaan…

Además hay otro problema por los que debes erradicarlos. Cada hembra produce entre 200 y 300 huevos por puesta, lo que es decir que si te quedas sin hacer nada podrías estar construyendo una ciudad de esas criaturitas en la cabeza de tu pequeño.


La infestación de piojos se llama pediculosis.


  Cómo llegan

La forma de transmisión más corriente de los piojos es el contagio directo. Además del contacto persona-persona, el uso de cepillos, peines, gorras y bufandas también es una vía de transmisión.

La infestación es muy normal entre los niños, preferentemente entre los cuatro y seis años de edad. Los piojos pasan muy fácilmente de una persona (de su cabeza) a otra. Es por eso que se debe revisar con esfuerzo la cabeza de los niños, sobre todo detrás de las orejas, por la nuca y la pollinita. Puede ayudar también el lavarles el cabello dos a tres veces por semana, evitar compartir los utensilios de limpieza y mantener frecuentemente limpios los propios.
El tratamiento es sólo para después de una infestación. Nunca para una prevención.
  Tratamiento

Una vez producida la infestación, entonces se toman las medidas correspondientes al tratamiento, tales como:
• Las lociones y champúes que contienen permetrina (Nix) al uno por ciento generalmente funcionan bien y se pueden comprar en la tienda sin necesidad de receta médica. Si estos productos no funcionan, el médico le puede recetar un medicamento más fuerte, el cual se debe utilizar exactamente de acuerdo con las instrucciones. Para utilizar el champú medicado, primero enjuaga y seca el cabello. Luego, aplica la solución al cabello y al cuero cabelludo y enjuágalo después de 10 minutos. Revisa de nuevo en una semana para verificar si hay piojos y liendres y repite el tratamiento si es necesario.
• Una parte importante del tratamiento es eliminar los huevos (liendres). Ciertos productos facilitan esta tarea, como algunos detergentes para lavar platos que pueden ayudar a disolver la sustancia pegajosa que mantiene a las liendres adheridas al tallo del cabello. Aclarar la cabeza con agua y vinagre (la proporción es de un parte de vinagre por dos de agua).
• Quitar las liendres (huevos) con la mano o con la ayuda de un peine.
• El tratamiento se tiene que repetir 10 días más tarde y 20 días después, por seguridad.
• No olvidarse de tratar con los mismos medicamentos los objetos relacionados con el cabello (peines, cepillos, pasadores, ornamentos, etc.).

Prevención
Hay que comunicarlo a las personas que conviven o que tienen contacto con el niño afectado. Por tanto, hay que notificarlo a la escuela y otras entidades con las que el pequeño esté involucrado.
Se tienen que desinfectar la ropa y las sábanas, los peines y cepillos, los juguetes y las alfombras y tapizados.
• Ropa y sábanas: Lavar en agua caliente al menos durante 20 minutos.
• Ropa que no se puede lavar: Limpiar en seco o aplicar insecticida químico en polvo.
• Peines y cepillos: Lavar con agua caliente durante cinco ó 10 minutos o sumergirlos 30 minutos en solución peliculicida.
• Juguetes (sobre todo los de trapo): Lavar en agua caliente  de cinco a 10 minutos o sellarlos en una bolsa de plástico hermética durante dos semanas.
• Limpiar: los suelos, alfombras y tapizados de la habitación.
Sólo así los habrás librado de una invasión.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Los asientos de bebé




foto: entrepadres.com


No sólo son mandato de ley, es la vida de tu pequeño


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Vas en un vehículo que traduce la conversión de energía química en calor y fuerza que lo impulsa, ayudándote a ti a acortar distancias en menos tiempo, lo que te da ciertas ventajas sociales.

Ahora, cuando esa enorme fuerza se reduce a la inercia brúscamente o se encuentra con una fuerza semejante que neutraliza la que lleva, el cuerpo que adentro va se sigue desplazando, dando violentamente con todo lo que encuentre en un seguro peligro para la vida.

Y si esto es cierto en un adulto, qué no lo va a ser un niño, que es más pequeño y más liviano.  Y demasiadas veces niños han muerto de esa forma, saliendo disparados de los vehículos. Y es por eso que existen los asientos protectores. Y es por eso que es ley utilizarlos.

En el desarrollo de un pequeño, los dispositivos utilizados para mantener un niño a salvo en un auto incluyen:
 • Los asientos de seguridad para bebés
 • Los asientos de seguridad para niños
 • Los asientos elevadores para niños

La clave para que tu hijo se encuentre a salvo está en usar un dispositivo de seguridad para niños adecuado a la edad del mismo que se encuentre bien instalado y que se utilice adecuadamente.
 
Recomendaciones

foto: entrepadres.com

La Academia Estadounidense de Pediatría  establece una serie de recomendaciones respecto del uso de los asientos de seguridad para niños:

 • Los niños deben mirar hacia la parte trasera del vehículos hasta que pesen 20 libras y tengan un año de edad para reducir el riesgo de lesiones en la columna en caso de choque. Los niños que pesan 20 libras antes del año de edad deben mirar hacia atrás en un asiento convertible o en un asiento para bebés aprobado para pesos mayores a 20 libras hasta que cumplan un año de edad.
 • El asiento de seguridad en el automóvil que mira hacia atrás no debe ubicarse en el asiento delantero de ningún vehículo equipado con bolsa de aire en el asiento delantero. Esta práctica evita el riesgo de muerte o de lesiones severas por el impacto de la bolsa de aire contra el asiento de seguridad.
 • Los bebés prematuros y pequeños no deben colocarse en los asientos de seguridad con protectores, almohadillas abdominales o apoyabrazos que pudieran estar en contacto directo con el rostro y el cuello del bebé durante un impacto.
 • En los asientos de seguridad para bebés que miran hacia atrás, las correas de los hombros deben colocarse en las ranuras más bajas hasta que los hombros del bebé se encuentren por encima de las ranuras. El arnés debe estar ajustado y el clip sujetador de los asientos de seguridad del auto deben colocarse en el centro del pecho del bebé, no en el abdomen o en el área del cuello.
 • El asiento de seguridad del auto debe reclinarse hasta la mitad, a unos 45 grados. Se debe utilizar un ángulo mayor si el bebé tiene más de seis meses. Hasta que se puedan implementar las modificaciones técnicas para evitar este problema, se puede insertar un rollo firme de tela debajo del asiento de seguridad del auto debajo de los pies del bebé para lograr este ángulo.
 • Se debe utilizar un asiento de seguridad convertible, que se reclina y se coloca mirando hacia atrás para un bebé de un año de edad y 20 libras de peso o colocarlo semi-erguido y mirando hacia adelante para un niño mayor de un año que pesa entre 20 y 40 libras, siempre que el niño quepa bien (esto significa, con las orejas por debajo de la parte superior de la parte trasera del asiento y los hombros por debajo de las ranuras de la correa del asiento).
 • Se debe usar un asiento elevador cuando el niño no entra en el asiento de seguridad convertible, pero es muy pequeño para ajustarse al cinturón de seguridad del vehículo.

 Así puedes estar seguro que cumples con la ley... la de tu corazón.